LA MANZANA PROHIBIDA
HERA
En una parte de la ciudad de Gomorra
habitaba Rosario una mujer bonita, sensual, muy provocativa y deseada por la
mayoría de los hombres de la población, en el barrio de San Andrés era muy
conocida desde pequeña, pues había crecido gracias a la ayuda de la gente de la
vecindad por descuidos de su madre, ella no tuvo la educación adecuada y
ambiciosamente conseguía todo lo que
quería por medio de su belleza, sin importar lo que dijeran de ella, aunque era
una mujer que en su interior era dulce, nostálgica, tierna, etcétera, pero cuando algo le molestaba demostraba todo
lo contrario.
Un día salió al centro de su
pueblo, estaba tomando un descanso cuando de repente observó una pareja mostrándose
mucho amor, ella los vio fijamente, notó que era un ex compañero del colegio, Juan,
aquel que le pretendió un buen tiempo,
pero ella nunca lo quiso por pobre; ella no solo buscaba amor. Después de
observarlos, hizo recuento de todos los
hombres con los que había estado y notó
que nadie la había tratado con esa paciencia: de tocar sus mejillas, de hacerla
reír, de jugar con su cabello, le dieron muchas ganas de establecer una
conversación.
Juan se tituló de doctor, a los
24 se había casado con Marian y tenía dos hijos.
Rosario queriendo encontrarse con
él consiguió su dirección por medio de la banda de su barrio. Un día cualquiera
se hizo pasar por enferma con el pretexto de ir al consultorio; él la observó,
la reconoció y le dijo: -Vaya Rosario, sigues igual y aún más hermosa; ella
fingió sonrojarse con aquel cumplido y quedó callada.
Tuvieron una buena conversación,
recordando viejos tiempos, quedándose hasta tarde platicando con él, le contó
acerca de su vida; lo que había hecho de ella, sus logros y por supuesto le
platicó sobre su familia, ella no podía creerlo pues pensaba que la mujer con
la que lo vio no era su esposa y tenía oportunidad de estar con él. Ella de
igual forma le platicó lo que había sido de su vida, lo cual no era mucho, no
había tenido un empleo estable, ni siquiera tenía uno ahora; su madre había
fallecido hace mucho tiempo y vivía sola, en ocasiones pasaba días sin comer,
pues con lo que su banda le ayudaba no era suficiente. Tuvo que recurrir al método
más “vergonzoso”, pidió ayuda a Juan. Se la negó, él le pidió que recordara
todas las veces que ella lo había rechazado y se burlaba de sus sueños, de
todas las veces que dijo que lucharía por ser alguien en la vida, ser un gran
profesionista y que le daría la mejor vida que nadie de sus demás parejas le podría
dar jamás. Rosario recordó eso y con lágrimas en los ojos salió del consultorio
y le dijo: -Aunque nunca estuve contigo, siempre pensé que serías lo mejor para
mí, solo que nunca quise lastimarte. Se despidió y salió del consultorio.
Rosario quería y necesitaba estar
con él. Les contó a los chicos de la banda lo sucedido, ellos le dijeron que
podían hacerle un tipo de “amarre” con una manzana, “Él caerá a tus pies”,
comentaron algunos de ellos. Ella simplemente ignoró lo comentado.
Pasaron varios días y Rosario no
podía sacarse de la mente a Juan, además necesitaba refugio y comida. Quizá con
lo que me dijeron los chicos pueda estar con Juan, pensaba. Acudió con ellos y
la ayudaron.
Finalmente Rosario fue a buscar a
Juan y le regaló la manzana, él la aceptó y ella simplemente se fue con el
objetivo de que él la buscaría después.
Pasaron varios meses y aquel
conjuro no daba resultados, así que pasó por el consultorio para encontrarse
con Juan, no tuvo suerte, la secretaria le dijo que Juan se había ido a
Monterrey con una chica muy hermosa.
Rosario inmediatamente acudió con
los muchachos y les reclamó; uno de ellos le respondió que aquel conjuro servía
cuando realmente existe amor y no interés.
Autores:
Andrea Mahé Genis
María Esteffany Sánchez
Chico
Guadalupe López Urrieta
LA CULEBRA ENVIDIOSA DEL CABALLO
La culebra habitaba en una jaula en la granja de don Pedro, donde a diario observaba a su vecino el
caballo, trabajando con el patrón o acarreando algunas cosas, le provocaba
envidia verlo trabajar porque creía que este estaba mejor alimentado que ella,
entonces le dijo con todo el trabajo que haces, pienso que tu vida es muy dura
y cansada, así que finge que estás exhausto por tanto trabajo y déjate caer
para que te den unas vacaciones.
El caballo creyó que era buena idea y al día siguiente se
dejo caer y se lastimó una pata por lo que ya no podía caminar bien. Cuando el
amo lo vio rápidamente llamó al curandero y le pidió que lo sanara pues este
estaba sufriendo.
El curandero respodió que para curarlo necesitaba un
ingrediente especial, el veneno de una culebra para ponerselo en la herida y
sanarsela inmedamente, así que tuvieron que sacrificar a la culebra.
Las maquinaciones malvadas pueden
volverse en contra.
Autores:
Ma. Esteffany Sánchez Chico
Andrea Mahé Genis
Guadalupe López Urrieta
HERA
Hera hija de los dioses Cronos y Rea. La joven se
casó con su hermano Zeus, con él concibió a los demás dioses. Ella a pesar de
ser la reina de los dioses también sufría, ya que su esposo continuamente le
era infiel. Por lo que un día esta decidió pagarle con la misma moneda para ver
si así su marido reaccionaría por lo que decidió engañarlo con Andrés un
inmortal muy apuesto. Hera tuvo que hacerse pasar por una humana para
conquistar a Andrés, cuando lo logró, regresó a su forma de diosa, entonces
Andrés se alejó de ella para siempre. Cuando Zeus se enteró de lo sucedido,
desató su furia contra Hera y Andrés, encerró a su hija en el laberinto y salió
en busca de Andrés para asesinarlo y llevarle el cuerpo a Hera para que no se
le volviera a ocurrir jugar así, tuvo que disfrazarse de un temible león.
Cuando Andrés salió de cacería Zeus ya estaba en espera de él, intentó
defenderse pero no lo logró, entonces para que Zeus no matase a Andrés, Hera lo
convirtió en un árbol de pirul , Zeus regresó muy enojado al Olimpo para
desquitarse con su esposa, pero al llegar a ella, estaba protegida por
Artemisa, quien de un golpe la lanzó del Olimpo hacia la tierra, al ver esto
Hera rompió las cadenas que la tenían atada y se enfrentó a Zeus, le dijo que
no olvidara que los dos poseían un poder similar y que él le había faltado más
el respeto a ella, por lo que Zeus le pidió perdón. Aunque no lo olvidó por
completo, ya que cierto día armó un alboroto, Hera le reprendió y le dijo que
si volvía a engañarle o causarle un alboroto se exiliaría del Olimpo esto por
acuerdo de los demás dioses, ya que Zeus era un dios muy caprichoso que tomaba
y hacía lo que quería.
Autores:
José
Pedro Rodríguez Orea
Jasón Esaí Téllez Ramírez
Luis Fernando Cruz González
En un lugar alejado
de la civilización se encontraban los campos más frondosos que se pudieran
imaginar, eran los sembradíos de zanahorias, ahí habitaban dos conejitos Petri
y Are, de los cuales uno era muy bueno en todos los aspectos, pero el otro era
muy envidioso, un día se encontraron ambos conejos y uno le preguntó al otro:
-¿A dónde vas Are?
-Are no respondió y
continuó su camino.
-¿Te puedo
acompañar?, insistió Petri.
-Are contestó, está
bien, pero no creo que seas bueno para lo que me dirijo a hacer en este
momento.
-No podemos saberlo hasta no hacerlo,
contestó Petri.
Entonces se
dirigieron hacían el sembradío de zanahorias y Are le dio una semilla de
zanahoria a Petri y le dijo: vamos a sembrar y veremos quién es el mejor
cultivador de zanahorias, entendiste perdedor y soltó una pequeña risa Are.
Petri respondió, está bien aunque es la
primera vez que lo hago, pero lo intentaré…
En los primeros días
Petri vigilaba con mucho cariño su cultivo, el cual fue creciendo muy
lentamente. Are al ver que su cultivo había crecido rápidamente, creyó que la
hortaliza de su competidor jamás alcanzaría el tamaño de sus zanahorias, por lo
que descuidó su cultivo. Petri iba siempre a ver su hortaliza, mientras que Are
solo la veía de vez en cuando. Llegó el día de ver quién había ganado, Are se
rió del cultivo de Petri, ya que el exterior era una frágil rama, mientras que
la suya parecía un gran árbol de frutos, pero se llevó una gran sorpresa,
pues cuando desenterraron las zanahorias de Petri eran gigantes y las de Are
eran insignificantes.
No hay que menospreciar nunca a alguien
por su exterior porque lo más importante es el interior.
Autores:
José Pedro Rodríguez Orea
Luis Fernando Cruz
Jasón Téllez
LA NOCHE BUENA
Era Noche buena y todos se reunían en
su casa para festejar y pasarla agradable, llena de felicidad en la que
compartían todo de sí, en esa noche se olvidaban los problemas y todo lo malo,
pero esa noche para Juan, el huérfano de la ciudad era una de las noches más
tristes y friolentas del año. Se preguntaba: ¿Por qué me tocó vivir así? Y él
mismo se respondía: Es una pregunta que solo nuestro ser supremo sabe, tal vez
en mi otra vida fui una mala persona y este es mi castigo o es solo un capricho
de la vida, pero lo que importa es que vivo a donde me lleve el camino, aunque
no vivo solo, lo hago con Ramón un compañerito que corrió con la misma suerte.
Antes no era así, tenía a mi madre y padre como cualquiera, pero por cuestiones
de la vida los arrancaron de mi lado. Esa noche del 24 de diciembre todo corría
con normalidad y a nosotros los abandonados de la vida se nos organiza una
pequeña cena por parte del municipio y se nos da un boleto de transporte porque
el lugar donde es la cena queda muy retirado, Ramón y yo estábamos listos para
partir, cuando apareció Carlos un chico presumido que nos odiaba por una razón
desconocida y que se creía superior, no solo por su clase social sino que a
diferencia de nosotros, él tenía un buen tamaño y una mejor nutrición, pero el
caso es que ese día nos topamos con él mientras esperábamos el camión, al
vernos corrió tras de nosotros, nos arrancó los boletos y cuando los tuvo los
hizo pedazos, entonces huyó y con él se fueron las esperanzas de tener una cena
agradable ese día. Tratamos de llegar caminando a la cena, pero se nos hizo
imposible, así que tratamos de buscar otra opción, por más que pensamos
no se nos ocurrió nada, ya eran las 12 am y nuestros estómagos rugían por el
hambre, decidimos ir a la iglesia para rezar y escuchar algunos cantos, pero en
realidad era para que pudiéramos dormir ahí. Cuando estábamos allí encontramos
al padre Antonio, un hombre viejecillo de buena voluntad, al igual que nosotros
no tenía a nadie y decidió pasar esa noche con nosotros. La pasamos muy bien y
además el padre permitió vivir ahí, con tal de que ayudáramos y nos sacara de
la calle.
Autores:
José
Pedro Rodríguez Orea
Jasón Esai Téllez Ramírez
Luis Fernando Cruz González
LA CARRERA DE PATINETAS
Había una vez una gaviota que reunió
a todos los animales del puerto y con su delicada voz dio a conocer que se
llevaría a cabo una carrera de patinetas, al día siguiente en las calles ya se veían
cómo limpiaban y daban mantenimiento a las patinetas que utilizaría cada uno de
los animales para participar en la carrera, mientras cada uno de los animales
se preparaba, el colibrí observó que la cotorra no participaría entonces se dirigió
hacia ella y le preguntó el motivo, el animal le contestó que no sabía utilizarla
y que ni patineta tenía, al ver salir lágrimas de los ojos de la cotorra, el
colibrí le ofreció utilizar su patineta para que compitiera, la cotorra
sorprendida le preguntó que si sería tan buen animal para hacerle ese favor, el
colibrí le respondió que no había ningún problema, pues él practicaba por gusto
y aunque le hubiese gustado mucho participar no podría porque su esposa la
colibrí estaba empollando 3 huevos y para ese día deberían estar naciendo y
asomando su pico por primera vez, la cotorra se lo agradeció bastante pero el
colibrí le contestó que no fuera tan rápido, que primero tenía que aprender a
utilizarla.
El día de la carrera llegó y más
de veinte animales estaban en el punto de partida indicado. Todos listos para
ganar, la señal de salida se indicó y la cotorra salió, en el recorrido se
mantuvo en buen lugar y desempañando un buen trabajo, a mitad de camino vio
como el gavilán picoteaba a un insecto, el cual iba en primer lugar arrojándolo
a un lado del camino, al ver esto la cotorra se detuvo y fue en ayuda del
insecto, el insecto le pidió a la cotorra que siguiera su camino, la cotorra lo
ayudó a subir a su respectiva patineta , entre los dos impulsaron la patineta
lo más rápido posible hasta alcanzar y rechazar al gavilán, la meta se acercaba
y el gavilán cada vez más lejos quedaba, por fin a la meta se llegó y la
gaviota nombró ganadores de primer lugar al insecto y a la cotorra.
Al finalizar todo el evento el
insecto le dio a la cotorra las gracias y le dijo: amiga sin ti no hubiera podido
llegar a la meta, no es nada contestó la cotorra, recordó que a ella también la
habían ayudado y le pidió que visitaran a un amigo.
Al llegar al nido del colibrí lo
encontraron celebrando junto con su esposa la llegada de sus 3 polluelos,
finalizó el día con agradecimientos y alegría.
Autores:
Corin Ailin Flores
Herrera
Esther Merchant Jiménez
Johan Uriel Rodríguez Palacios
EL TIGRE Y LAS HIENAS
Este era un tigre que era una máquina
de matar, el objetivo que él se proponía lo devoraba, ya fuese desde un pequeño
alce hasta una enorme jirafa, era un depredador nato, nunca fallaba y era efectivo
a más no poder.
Un día a este depredador se le
aparecieron unas hienas, un tanto jóvenes y sin experiencia para cazar, le
pidieron que, por favor, les compartiera un
poco de su comida pues llevaban semanas intentando cazar y no lograban
tener éxito.
El tigre respondió: -Ese no es mi
problema, si son tontos para cazar, yo no les compartiré de mi comida.
Las hienas desilusionadas, acudieron a
un viejo lobo, el cual era un experto para la estrategia y matar en grupo, pero
ya era muy viejo y su manada lo había abandonado.
Las hienas pidieron su ayuda y el lobo
aceptó con la condición de que le compartieran un poco de su comida cuando
cazaran algo, ya que su físico no le daba para más, pues ya era viejo. Después
de un par de semanas, las hienas aprendieron a trabajar en equipo y cazaron muy
bien, al punto que cumplieron con su parte y compartieron la comida con el
viejo lobo como muestra de gratitud.
Poco a poco el tigre fue perdiendo
habilidad, agilidad, y destreza, al punto de ya no poder cazar ni siquiera un
pequeño ciervo, desesperado una noche, intentó robar a las hienas un buey que
habían cazado por la mañana, pero estas con una muy buena memoria se rehusaron
a compartirle, ya que él había sido un egoísta cuando ellas le pidieron un poco
de alimento.
Si
eres avaro y no compartes, cuando tu necesites algo, te responderán de la misma
manera.
Autores:
Flores Herrera Corin Ailin
Merchant Jiménez Esther
Palacios Rodríguez Johan Uriel
JASÓN
Atenea
la diosa de la sabiduría, hija de Zeus y Metis. Atenea era una guerrera que no
le gustaba la guerra, y había una discusión entre dos pueblos de Grecia. La
diosa como siempre trató de solucionar todo de manera pacífica, pero Aquiles a
quien le encantaba la guerra y derramamiento de sangre, hizo todo para que se
produjera la guerra, a tal punto que secuestró a los hijos de Jasón, gobernante
del pueblo rival. Con esta acción la diosa Atenea se inclinó por ayudar a Jasón,
pues era quien también quería que se solucionara todo con un trato. Por otro
lado, Hades, dios del inframundo, se inclinó por la guerra ya que tendría más almas a su disposición en
el inframundo y esto lo haría volverse más fuerte.
Este
problema fue encaminándose a la guerra que parecía que tendría una infinidad de
muertos, y así fue, los ateneos comandados por Jasón invadieron el sur de Grecia
con el fin de recuperar a sus hijos, lanzándose al ataque la fortaleza que defendía
Aquiles con la ayuda del dios Hades, después de unos días y varios cientos de
muertos, en su mayoría ateneos, pues las estrategias y forma de pelear de
Aquiles eran excelentes, Hermes el dios mensajero acudió al dios Zeus para
pedirle que ayudara a su hija Atenea en la batalla.
Zeus
al recibir el mensaje se puso furioso pues ver tanta maldad entre sus hijos y el
pueblo lo puso incontrolable, así que decidió castigar a Jasón pues lo que
estaba haciendo no era apropiado, ya que, se estaba revelando contra los dioses
sabiendo que este solo era un pobre mortal que tarde o temprano iba acabar en
el inframundo, porque Zeus ya había
decidido su futuro en el cual, él iba a morir cuando conquistara a Grecia y a sus
hijos no los vería nunca más, tampoco los iba a poder recuperar.
Zeus
se molestó bastante con Atenea al saber que no pudo detener la guerra lo antes
posible; él confiaba en que ella iba a terminar la guerra, pero no fue así y
fue como Zeus la condenó a ser una mortal.
Autores:
Flores Herrera Corin Ailin
Merchant Jiménez Esther
Palacios Rodríguez Johan Uriel
LEYENDA
EL ADMIRADO CALLEJÓN DEL BESO
AUTORES:
José Pedro Rodríguez Orea
Guadalupe López Urrieta
América Ruby Pérez Méndez
Ángela de Jesus Sarabia Santos
Ángela de Jesus Sarabia Santos
LEYENDA
LO QUE LOS PERROS VEN
AUTORES:
Ma. Esteffany Sanchez Chico
Brenda Auza Zuñiga
Viviana Montiel Navarrete
Lucero Velazquez Lopez
LEYENDA
AUTORES:
Flores Herrera Corin Ailin
Reyez Alvarez Osvaldo
Rodríguez Palacios Johan Uriel
Limon Vega Erick
Merchant Jimenez Esther
muy buen blog :) es interesante
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